Mi historia · Sobre Olga
Soy Olga López, mamá de Juan Camilo. Esta no es una historia sobre la muerte, sino sobre el fuego que me transformó y sobre el amor que sigue vivo, de otra forma.
Juan Camilo
Mi hijo siempre fue diferente. Su energía era sutil, casi etérea. Era la persona más inteligente que he conocido: cada vez que me sentaba a hablar con él, aprendía muchísimo. En muchos sentidos, era como un padre para mí.
Éramos increíblemente unidos. Al recostarme en su pecho, el mundo se detenía. Escuchar su corazón era mi éxtasis absoluto.
“Hoy, ese pum, pum, pum de su corazón sigue resonando en el silencio sagrado de mi propia alma.”
27 de febrero de 2024
Juan Camilo tenía 24 años. Después de una etapa de ansiedad y depresión, falleció por suicidio, apenas 22 días después de mi cumpleaños.
Lo que siguió fue un descenso a la oscuridad más profunda. Y, sin embargo, en medio del caos, sentí un amor indescifrable expandiéndose en mi pecho, como si mi corazón se hubiera fracturado para poder, por fin, abrirse de par en par.
Veinte días después tuve que volver a trabajar. Pero ya no era la misma: todo lo que antes importaba había dejado de importarme.
“No soy víctima de mi historia, sino su alquimista.”
Si estás teniendo pensamientos de quitarte la vida, no estás sola. Llama a la línea de emergencias 123 o, en Medellín, a la Línea 106, gratuita y disponible las 24 horas, o a la Línea Amiga Saludable al (604) 444 4448.
El mapa sagrado
INDIA · NOVIEMBRE DE 2024
Fui buscando respuestas, o quizás consuelo. No encontré respuestas, pero aprendí que Dios también habita en la oscuridad y en el caos, porque eso somos los humanos: caos y luz, oscuridad y amor.
TAILANDIA · 2025
Allí encontré una conexión íntima con lo divino a través de mi cuerpo. En una sesión de danza, sentí a mi hijo susurrarme: “Mamá, esta eres tú. Sé feliz”. Comprendí que no me había abandonado: se había integrado en mí.
Libérate
Durante más de veinte años trabajé en el sector corporativo. Fui exitosa, y paradójicamente, en el año más oscuro de mi vida alcancé mis mayores ingresos. Pero ya nada de eso me hacía feliz.
En julio de 2025 renuncié. Sentí miedo, pero mi corazón me gritaba: libérate. Me sentí como un pajarito al que le acaban de abrir la jaula.
El cuerpo habló
Apenas paré, mi cuerpo empezó a hablar. Se enfermó, dejé de dormir, mi sistema nervioso no podía más. Una doctora me dijo esa frase, y entendí que el duelo no vive solo en la mente.
El yoga, la respiración y la meditación dejaron de ser un rato libre y se volvieron lo que me sostuvo. Ahí nació la forma en que hoy acompaño.
La huella eterna
Le sembré dos árboles en Antioquia: uno en Itagüí y otro en San Rafael. Hoy crecen, como crece el amor que nos une.
“La muerte no fue el final de nuestra historia, sino el comienzo de una forma de amor diferente, más expansiva.”
Hoy
Acompaño a otras mujeres a atravesar su duelo sin dejar de habitarse.
10 años de yoga · Certificación de 500 horas · Respiración, pranayama, meditación y movimiento somático · Autora de Renacida en el Fuego